La apropiación del cuerpo y de sus cambios que caracteriza a la adolescencia es un proceso complejo. Esos cambios van generando vivencias de alejamiento y desorientación, pues el cuerpo, nuestra primera casa, se va habitando de a poco. La autoestima es primordial para nuestra vida, para nuestro hacer diario. Es la forma con que una persona se siente con respecto a sí misma y también a los demás. Por eso, está ligada al entorno en el que nos movemos (familia, amigos, escuela, trabajo, pareja, etcétera). Hablar de autoestima es expresar los sentimientos e ideas que uno tiene sobre sí mismo, es reconocer nuestros valores y aptitudes para relacionarnos con los demás, es traspasar nuestras emociones, penas y alegrías, mostrándonos como realmente somos.
Los cambios en nuestro cuerpo y en nuestra manera de relacionarnos con los demás, generalmente, nos ayudan a crecer. Aunque a veces puedan angustiarnos, es importante vivir los cambios como algo positivo que nos permite conocernos y aceptarnos como somos. De nuestra aceptación depende en gran medida la aceptación que recibimos de las demás personas. Es importante conocer nuestro cuerpo y lo que nos gusta de él, para disfrutar de nuestra sexualidad. El placer incluye, además de la satisfacción sexual, la autoestima, la confianza en uno mismo, el conocimiento y la aceptación de nuestro cuerpo. Todo esto nos brinda más elementos para apropiarnos de nuestro cuerpo, de nosotras y de nosotros, y para construir una identidad íntegra, también ligada a nuestra sexualidad. No es fácil estar conformes con nuestra apariencia física. En general, en la adolescencia no nos gusta nuestro cuerpo y con los cambios nos sentimos “extraños”. Cambió nuestra casa y no la reconocemos. La valoración de una persona no depende de su cuerpo, pero en la adolescencia a veces creemos esto y, entonces, no nos valoramos si no tenemos un cuerpo “hermoso”. Como la belleza es subjetiva, creemos que si somos mujeres tenemos que ser altas y delgadas, si somos varones debemos ser altos y con musculatura desarrollada. Para parecernos a ese ideal de hermosura hacemos sacrificios enormes. Muchas veces nos embarcamos en dietas muy sacrificadas para vernos delgados o delgadas. En ocasiones, estas dietas atentan contra nuestra salud. La bulimia y la anorexia son trastornos de la alimentación que pueden causar graves consecuencias a nuestra salud e incluso la muerte. Otras veces hacemos ejercicios excesivos.
En primer lugar, tenemos que comenzar por aceptarnos o gustarnos, querernos, mimarnos y cuidarnos. La sonrisa, el pelo, la piel y nuestro cuerpo dependen en gran parte de una dieta equilibrada, del ejercicio y de la higiene. La higiene corporal es fundamental para el crecimiento y el desarrollo de un cuerpo sano.
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